Arreglar la economía desde la ciencia en Venezuela: 10 propuestas

21.09.2016 15:26

Por Rafael Palacios Bustamante

La visión de país vista como acción colectiva ante la crisis, parece haber caído en un estado de adormecimiento e inactividad profunda y prolongada. Ciertamente, las condiciones del ambiente político y económico no son favorables, pero peor aún lo es, el no aprovechar el mermado optimismo utilizando la creatividad, la mayor inclusión posible de las ideas y la discusión profunda de los argumentos.

El problema estructural de Venezuela es la economía. En estos tiempos de crisis se han hecho innumerables diagnósticos, y hasta se han podido predecir las consecuencias de las medidas económicas actuales. La solución sobre los problemas de la economía de hoy alcanzan un nivel de complejidad tal, que no resulta suficiente la utilización de antídotos que dicta la cartilla económica neoclásica y mucho menos la que propone la cartilla heterodoxa.

La nueva economía impulsada por una política de “dominio de conocimiento” ha sido justamente lo que ha marcado el desarrollo de países que eran mucho más pobres que Venezuela (Kenia, Madagascar y Ruanda). Olvidan quienes piensan en la productividad como la tabla de "salvación" para salir de la crisis, que los países que hoy conforman las economías más innovadoras como Suiza, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos, Finlandia, Singapur, Irlanda, Dinamarca, Holanda, Alemania y China iniciaron políticas de estabilización y luego de impulso económico, fundamentalmente sofisticando la actuación institucional y la labor del Estado en la creación de nuevos mercados, la vinculación con el sector privado, la inversión en infraestructura e investigación científica y el desarrollo del capital humano. Después de treinta años estos países presentan eslabones económicos suficientemente consolidados que aseguran su desarrollo económico a mediano y largo plazo. Además, algunos de ellos son los más adelantados en el campo de las energías renovables y todo apunta que para el 2030 podrán desprenderse hasta en un cien por ciento de la energía fósil.

Olvidan científicos y académicos que la moda de la innovación en modo "optimista" tiene sus riesgos, sobre todo cuando se pretende intentar desarrollar políticas que tradicionalmente son las que han generado el éxito económico y la prosperidad en otros países. Olvidan que existe una "fractura de la innovación" entre el mundo  desarrollado y menos desarrollado cada vez mayor. Ello obliga a pensar la relación economía-innovación con mayor rigidez. Y allí está la clave que permite visualizar algunas coordenadas sobre el éxito económico en África.

Por lo tanto, en este contexto, resulta tan peligroso darle la absoluta responsabilidad de la economía sólo a los economistas como tan peligroso resulta dejarle sólo a los científicos y académicos los destinos de la ciencia y la investigación. En el marco de una nueva política económica y según todos los reportes, no es posible acertar sobre la contribución de la ciencia y la investigación a la economía, si antes no se considera y se define la composición de los factores económicos que interactúan directamente con la oferta y demanda estructural de conocimiento. Tampoco parece posible pensar en una economía diferente, si se desconocen los factores estructurales del cambio tecnológico que influyen decididamente en la estabilidad y creación de nuevos mercados.

Aquí algunas propuestas orientadas para la contribución de la ciencia en el crecimiento del PIB nacional (entre 5% y 15% ) y la creación de nuevos empleos (aprox. 400.000) para los próximos diez años:

1-Reorientar la función de la banca pública y privada en la inversión y colectivización del capital de riesgo y colocar la banca nacional como motor del financiamiento para la innovación.

2-Reforma monetaria para flexibilizar la política de infraestructura y mantenimiento de la capacidad de investigación.

3-Reforma fiscal con direccionalidad sectorial y regional para aumentar los ingresos e invertirlos en campos estratégicos de la investigación científica y en la creación de nuevos negocios.

4-Crear una tasa de retorno producto de la inversión estatal para ser invertidos en proyectos altamente estratégicos de investigación básica.

5-Impulsar una política de “dominio de conocimiento” que se vincule directamente con la inversión extranjera y la "balanza comercial de transferencia tecnológica”, y contribuya al equilibrio moderado de la balanza comercial.

6-A diferencia de los sectores de exportación tradicionales, convertir al sector salud y al sector de energías renovables en nuevos patrones de crecimiento económico para la exportación.

7-Establecer un marco legal y crear un plan de incentivos económicos (subsidios) que promueva la repatriación en forma de colaboración de profesionales, académicos y científicos en el exterior, y también la creación de un plan de formación nacional de 800 “gestores de tecnología” por año.

8-Reordenar el sistema de articulación oferta-demanda de conocimiento con la creación y desarrollo de “Sistemas Sectoriales” y “Sistemas Regionales” de innovación.

9-Internacionalizar la política científica y tecnológica reorientando el marco legal existente, y diferenciando el grupo de leyes relacionadas con la ciencia e investigación y con el financiamiento y funcionamiento del sistema científico y tecnológico.

10-Vincular las políticas de Estado en educación, ciencia, investigación e innovación a las exigencias de los “rankings” internacionales y elevar 4  universidades nacionales entre las doscientas mejores del mundo.