Sobre la creación de la Comisión de Alto Nivel Científica y Tecnológica para Sustituir Importaciones / Comentarios de Rafael Palacios Bustamante

12.08.2015 16:37

"La ocurrencia es buena pero no es seria, la idea es desordenada, el enfoque es utópico y los principales interlocutores no están capacitados".

Digo que se trata de una ocurrencia porque tal propuesta surge en el contexto de una profunda crisis económica y social que se vive y en donde muchos asuntos delicados de interés nacional se han propuesto de forma improvisada. La creación de la comisión no surge como una propuesta institucionalizada y pensada previamente, enmarcada y establecida de manera clara para ser incorporada en un proyecto de desarrollo nacional. La propuesta no es seria. La ciencia, la tecnología y la innovación son pilares de la estabilidad democrática y del bienestar socioeconómico de cualquier país del mundo. No obstante, la ocurrencia es buena en cuanto a que la creación de una Comisión de Ciencia y Tecnología adscrita a la Presidencia de la República es hoy en día un instrumento esencial que es utilizado para asesorar a los políticos. Tal es el ejemplo en América Latina de países como México, Chile y Costa Rica. Pero sobre todo, es una instancia que limitaría el control absoluto de la política gubernamental en manos de ministros y viceministros. En Venezuela, la política científica, tecnológica y de innovación pareciera como "secuestrada" por el poder político de turno. Las decisiones políticas no son tomadas en conjunto con todos los actores y sectores de la sociedad venezolana. Al contrario, son tomadas por un pequeño grupo de poder, que sin preparación y experticia suficiente asumió el control de estas decisiones. Ya vemos los resultados.

La idea es desordenada, porque el gobierno se coloca en una actitud defensiva, coloca el tema con alto sesgo político y no reconoce las causas reales que los mismos personeros del gobierno han originado. Hoy Venezuela padece de un alto nivel de dependencia científica y tecnológica nunca visto en la etapa democrática del país, y ello ha ocurrido en un período donde paradójicamente se ha invertido como nunca antes en este campo. También es negativo promover esta comisión, sin antes rectificar sobre la permanencia de concepciones del pasado, que han sido imprudentes y que se han impuesto en las políticas del Estado, deteriorando la producción de conocimiento por parte de las universidades y centros de investigación, y también aumentando la indeferencia del sector empresarial público y privado para utilizar ese mismo conocimiento. La oferta y demanda de conocimiento es un problema estructural de la economía venezolana y no reconocerlo sería un fracaso para cualquier pretensión de desarrollo económico nacional.

El enfoque es utópico y no está alineado mínimamente a los desafíos de los países de América Latina, que como Venezuela desean disminuir la dependencia tecnológica y la simple producción y exportación de materia prima y colocar a la innovación como motor del desarrollo productivo nacional. Ni el país más desarrollado científica y tecnológicamente de América Latina, ni los que le siguen se han planteado en el nivel de las estrategias políticas sustituir las importaciones, mucho menos profundizar ese proceso. Quiero pensar que el Presidente de la República, tomó estas palabras con la intención de decir que el país debe importar menos. Pero eso es otra cosa. Lo que temo es que el "heroísmo" y la "arrogancia" de los actuales políticos no permita ver que de lo que se trata es de lo segundo y no de lo primero, y en consecuencia insistan en crear una comisión con la pretensión de profundizar la sustitución de importaciones. La Comisión de Ciencia y Tecnología que funcionan en países como Chile y México se han propuesto objetivos más realistas; que van desde modernizar la institucionalidad vigente de la ciencia, la tecnología y la innovación, convertir a la investigación científica en un pilar del progreso local y de la inserción en el ámbito internacional hasta darle un mayor impulso a la ciencia básica y aplicada, promover la cultura científica y de innovación y proponer los principales componentes de institucionalidad para enfrentar el cambio y el desarrollo tecnológico. En el caso de Costa Rica esta comisión ha tenido como objetivo estratégico orientar la competitividad de las PYMES. Ahora bien, ninguno de esos objetivos se han desarrollado, ni se han discutido abiertamente en Venezuela. Pero, además, el enfoque presenta otro problema, y es creer que todavía PDVSA, CVG y CANTV poseen un patrimonio de conocimiento acumulado "que se pierde de vista". Es verdad que eso es difícil saberlo con exactitud, cuando no se tiene un estudio de diagnóstico serio y detallado sobre las actuales capacidades científicas y tecnológicas de esas empresas. Eso se hacía y ya no se hace, Sin embargo, no puede ocultarse los niveles dramáticos de obsolescencia tecnológica y la casi carente capacidad por parte de estas empresas para transferir, adaptar y difundir los conocimientos y las tecnologías, mucho menos se observa capacidad para hacer investigación de excelencia. Todo ello se puede verificar en los resultados que han arrojado los proyectos financiados por la Comisión Mixta de Alto Nivel China-Venezuela. Allí, no puede ocultarse que la dependencia tecnológica con China ha aumentado y no parece tener limites.

Los interlocutores no están capacitados para orientar y hacer impactar el trabajo de la comisión. El actual Vicepresidente de Planificación y el Ministro de Finanzas no poseen conocimientos suficientes para abordar la complejidad del tema científico y tecnológico, de acuerdo a los grandes desafíos que presentan países que como Venezuela, padecen de un alto nivel de obsolescencia tecnológica y dependencia casi absoluta de importaciones. No se trata de no reconocer las aptitudes de estos servidores públicos, las cuales pueden ser útiles para otras cosas, pero para este objetivo no. Basta con mirar tan sólo un poco atrás y ver los resultados de la política ejecutada por uno de estos ministros desde 1999, y desde que era titular del Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. Lo mismo ocurre con el talento humano que aún permanece en las empresas del Estado, allí, en la actualidad, hay muy poca capacidad humana para darle definición y desarrollar estrategias tecnológicas. Los trabajadores de un tiempo para acá se han desactualizado hasta el punto, de que poco son los ingenieros que tienen conocimientos sobre los factores estratégicos para la transferencia tecnológica y además tienen muy poca vinculación con la investigación científica. Y esto no es una suposición y mucho menos una sospecha. Adicionalmente si tomáramos como referencia a la actual comunidad científica nacional, no todos están calificados para ellos y los que están, o no participan por lo general en este tipo de propuestas o simplemente no se encuentran en el país. Una comisión de este tipo debe ser plural incorporando a todos los actores de la sociedad, debe tener mucha experticia del tema tecnológico, pero, sobre todo, debe poseer una alta disposición de contextualizar la política científica y tecnológica nacional en el lugar correcto. Estos intentos lo han hecho países como Chile, donde la Comisión es integrada por 35 representantes del ámbito de la ciencia y servicio público. Allí 25 son académicos y científicos reconocidos con amplios conocimientos y experiencia. También cabe resaltar que 10 representantes son mujeres.

Si en verdad se desea pensar el desarrollo del país a la mano del conocimiento, deben ser otros los interlocutores para que así las ocurrencias, las ideas y los enfoques sean otros.